¿Qué es un traductor profesional y por qué necesitas uno?

Qué es un traductor profesional y por qué necesitas uno

Imagen: Freepik

¿Eres de los que creen que el Traductor de Google es la solución a todos tus problemas?¿Piensas que en la era digital profesionales como los traductores no tienen cabida? Pues estás muy equivocado y si sigues leyendo podrás descubrir por qué. 

Un traductor profesional es un ser que usa cafeína para convertir palabras en un idioma en palabras en otro idioma. Y después de esta definición tan científica aparece la pregunta de siempre: ¿Por qué pagar a un traductor profesional si Google Translate lo hace gratis y sin cafeína de por medio? La respuesta es simple: Porqué Google Translate no tiene ni idea de lo que está haciendo y el traductor profesional sí.

Dejen que me explique antes de empezar a defender las maravillosas cualidades de la tecnología de hoy en día. Google Translate está en pañales y se comporta exactamente como tal. Es un niño pequeño que ha aprendido ciertas combinaciones de movimientos que gustan a los adultos y las repite hasta la saciedad. Eso no es malo de por sí, pero sí implica que el niño no comprende qué está haciendo ni con qué fin. Para eso se necesita un adulto. Puede que algún día crezca y sea útil y productivo, pero mientras tanto necesita supervisión de un adulto, o hará una chapuza.

El traductor profesional es la persona que tiene un conocimiento profundo de dos o más lenguas y sabe manejarlas para denotar diferentes significados. El lenguaje hablado es un invento humano, algo que hemos conseguido durante millones de años de evolución, y una máquina no puede manejarlo como lo manejamos nosotros. Una máquina no es capaz de comprender una ironía o de descifrar un sarcasmo o de detectar la sutil diferencia entre esos dos conceptos. Una máquina no se emociona con un poema ni se pasa noches en vela intentando que otras muchas personas se emocionen con ese mismo texto, sabiendo que para ello primero debe existir una versión del poema en su idioma. Una máquina no piensa durante horas cuál es el sinónimo más adecuado o cómo puntuar correctamente un diálogo para que no se pierda ni un ápice de la intención original del autor. Una máquina no quiere hacer llegar el conocimiento a todos los rincones del planeta. Una máquina sólo ejecuta las órdenes que le han sido introducidas, pero no es capaz de crear palabras nuevas, y eso a veces es necesario cuando el concepto del que habla es tan nuevo o ingenioso que necesita un término nuevo.


Un traductor profesional es un ser que usa cafeína para convertir palabras en un idioma en palabras en otro idioma.


Después de contestar a la pregunta anterior, inevitablemente surge otra: ¿Por qué pagar tanto a un traductor? Esta pregunta tiene varias respuestas. La primera y más evidente es que un traductor es un profesional en un campo determinado. Hace su trabajo de manera impecable no porqué hable dos lenguas diferentes, sino porqué se ha formado durante años para conocerlas al dedillo. Una persona normal tiene un vocabulario medio de 5000 palabras en su lengua materna. Un traductor tiene una media incluso más alta, y además en varias lenguas. Y no sólo se trata de la cantidad de palabras que uno conoce. Se trata de adentrarse en los entresijos de los diferentes alfabetos, las gramáticas, las nociones culturales de la lengua de origen y la de destino, de las figuras retóricas, del ritmo del texto. Una máquina sabe si un texto tiene faltas de ortografía o no, pero no sabe si suena bien o no.

Los traductores no sólo trabajan en textos literarios. También se les pide que traduzcan conferencias de negocios, libros de texto, trabajos académicos, publicaciones oficiales e incluso las series que vemos y los videojuegos a los que jugamos. Me gustaría saber si hay alguna persona que disfrutaría de Juego de Tronos si estuviese traducido con el traductor de Google. Las asonancias, el ritmo pobre y la mala elección de vocabulario resultarían tan molestas que nos perderíamos gran parte de la historia y acabaríamos por abandonar la serie. A nadie le gusta leer algo incompresible, pero a todo el mundo le gusta tener las cosas listas rápido y gratis. Pero piense en el mecánico donde llevan su coche para ser reparado. El mecánico tiene un gran conocimiento del funcionamiento del automóvil e identifica enseguida la avería, la reparación necesaria, el tiempo que le llevaría y el precio total. Al darle el presupuesto con un precio de cuatro cifras usted abre los ojos y la boca pasmado. Y el mecánico le dice que puede tener el coche reparado rápido y bien, pero no será barato. Puede tenerlo rápido y barato, pero no estará bien y se estropeará de nuevo en poco tiempo. Puede tenerlo bien y barato, pero no será rápido. Nunca se pueden obtener los tres factores a la vez. Con la traducción de textos pasa lo mismo. Un texto traducido rápido y bien necesita un profesional, que no es barato. Un texto traducido rápido y barato es la chapuza que hace Google Translate. Usted elige.

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