Bikinis, trikinis, monokinis… ¿Qué es un “kini”?

Bikinis, trikinis, monokinis...

La etimología popular es un fenómeno lingüístico por el que los hablantes interpretan por su cuenta el origen de una palabra, normalmente por similitud con otra que ya conocen. Es el caso de bikini (o biquini, ambas grafías son válidas y aceptadas en español).

La primera vez que escuchamos la palabra bikini fue en 1946, en plena guerra fría. El día 2 de julio de ese año se hizo la famosa prueba de la bomba nuclear en el atolón Bikini, en las Islas Marshall. Por cierto, para quien no sepa qué es un atolón, es una isla de coral formada alrededor de un volcán extinto y tiene esta pinta:

atolon

Durante el verano del 46 la terminología nuclear estaba a la orden del día. Era lo que todo el mundo veía en las noticias y en las portadas de los periódicos, y Louis Réard, inventor del bikini, decidió aprovechar el tirón. Presentó su diseño de bañador en dos piezas que cabía en una pequeña cajita y lo llamó bikini para que a todo el mundo asociase ese nombre con el exotismo de la isla paradisíaca que lleva el nombre y también con la energía y el atrevimiento de la bomba nuclear. Por esa misma razón también se planteó llamar al invento el átomo, debido al reducido tamaño del bañador.

Pero cuando los hablantes de lenguas indoeuropeas oyeron la palabra bikini, pensaron en el prefijo bi-, bis– que en la mayoría de estas lenguas significa “dos”. Creyeron que el nombre se refería a que el bañador se componía de dos partes, al contrario que los trajes de baño conocidos hasta entonces.

Más tarde aparecieron variantes de esta prenda de baño, y cuando llegó el momento de darles nombre, se produjeron derivados de aquella primera equivocación con el nombre del bikini. Así, hoy en día hay trikinis, que son bikinis unidos por la parte del abdomen con una tercera pieza; monokinis, que son bikinis de una sola parte (aunque yo creía que eso era un bañador de toda la vida); burkinis, que son adaptaciones sumergibles de los burkas musulmanes; e incluso mankinis, que son variantes del tanga-bañador que lleva el protagonista de la película Borat.

La etimología popular es uno de tantos mecanismos de la evolución de las lenguas. No es nada nuevo ni malo. Tampoco es reversible, ya que ahora no hay quien pare los derivados del bikini. Pero por si alguien se preguntaba qué es un kini, ahora se puede quedar tranquilo. Un kini no es nada, es lo que se llama un falso lexema, producto de la etimología popular de bikini. No le déis más vueltas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s