Bilingüismo en las aulas, ¿sí o no?

Bilingüismo en las aulas

El concepto de bilingüismo en los colegios es algo que escuchamos con mucha frecuencia, y cada vez aplaudimos mientras asentimos con aprobación. Pero me da la sensación de que no nos hemos parado a pensar lo que realmente conlleva introducir el bilingüismo en las aulas. Ni siquiera pensamos si es posible o productivo. El bilingüismo es bueno, produce niños más inteligentes. El bilingüismo mola, así cuando nuestros queridos vástagos se vean entre la espada del paro y la pared del trabajo precario podrán emigrar con un buen nivel de inglés.

Yo soy hija de emigrantes. Por decirlo de alguna manera, soy políglota a la fuerza. Mi dominio del español y del valenciano, mis lenguas adquiridas, es muy bueno, tanto que el español ha desbancado a mi lengua materna, la cual sólo puedo practicar con mi reducida familia. En ocasiones, el uso del inglés me resulta más cómodo que el de mi lengua materna. A estas alturas seguramente hubiera perdido ya casi todo mi conocimiento del búlgaro si no me hubiera esforzado activamente en leer libros en mi idioma y en buscar las palabras que no conocía en el diccionario, igual que hago en alemán, la lengua que estoy aprendiendo actualmente. Resumiendo, mi lengua materna, la que lleva la carga de mis raíces, tradiciones y origen está a la misma altura que la lengua que he empezado a aprender hace seis meses. ¿Es eso una ventaja o una desventaja del bilingüismo?

Es cierto que mis padres procuraron que yo tuviese contacto con el inglés desde que tengo memoria, y probablemente ese esfuerzo suyo se cristalizó más tarde en una habilidad desarrollada para aprender lenguas algo más rápido de lo normal. Conocer varias de ellas también me ha ayudado a darme cuenta de las implicaciones culturales que conlleva cada una de ellas. Es cierto que hablando español e inglés puedo comunicarme con más de medio mundo, mientras que el búlgaro me conecta con menos de ocho millones de personas. Pero lo que también es cierto es que fui a colegios públicos y concertados en la Comunidad Valenciana, donde la enseñanza era bilingüe (castellano-valenciano) y a día de hoy gran parte de mis compañeros de clase no son capaces de comprender las ideas expresadas en un texto escrito medianamente largo y mucho menos de escribir sin faltas de ortografía en esas dos lenguas. Después estudié Filología Inglesa en la Universidad de Alicante, donde la enseñanza era bilingüe (castellano-inglés), y la misma situación se repite. Estos compañeros de mi clase, ¿son bilingües o analfabetos en varias lenguas?

Pero mientras aplaudimos la promesa de bilingüismo en las aulas y asentimos con aprobación, no paramos de echarles la bronca a los jóvenes porque usan extranjerismos en su día a día. Les decimos que digan teléfono móvil en vez de smartphone, pero al mismo tiempo les decimos que el inglés es la lengua vehicular y que si no hablan inglés serán unos fracasados. ¿En qué quedamos? Al final con el supuesto bilingüismo en las aulas los chavales dejará de decir establishment o smartphone, pero llamarán a sus abuelas grandma.

Esto ocurre y ocurrirá cada vez más porque metemos el dichoso bilingüismo con calzador, cuando no hay ni profesorado, ni alumnado, ni progenitores, ni instalaciones, ni sistema preparados para tal cosa. Es como intentar instalar el Candy Crush Saga en un Nokia 3310, que sólo puede ejecutar el Snake. Antes de exigirles a los alumnos que adquieran conocimientos de diferentes materias y que los expresen en más de una lengua, hay que pensar si los profesores son capaces de prepararles para tal cosa. Si los profesores no pueden seguir el ritmo, estamos abocados a una espiral de fracaso escolar de la que saldrán alumnos frustrados que se acabarán convirtiendo en profesionales y en docentes frustrados. Vamos, como ahora, pero chapurreando inglés.

Pero no sólo los profesores son responsables de esta situación. Se suele plantear la premisa de que el bilingüismo funciona porque los chavales aprenden en inglés en el cole y luego en casa o donde sea refuerzan los conocimientos y aprenden a decir las mismas cosas en sus respectivas lenguas maternas, sea castellano, catalán, gallego, euskera, búlgaro o somalí. Si tomamos esta premisa como cierta, ¿cómo serán capaces los padres de realizar esa tarea si ni siquiera existe la posibilidad de conciliar vida laboral y familiar sin esa carga adicional?

¿Y qué pasa con las clases de inglés propiamente dichas? ¿Seguirán consistiendo en escuchar y repetir canciones de los Beatles? ¿O tendrán que endurecerse considerablemente para servir de base del supuesto bilingüismo? Lo pregunto porque yo recuerdo que escuchando canciones de los Beatles, yendo a teatros en inglés y estudiando los verbos irregulares y los tiempos verbales básicos más de media clase suspendía la asignatura, tanto en primaria, como en secundaria, como en bachillerato. Y el sistema de enseñanza era el mismo en los 12 cursos.

Las matemáticas o la historia ya son bastante complicadas como para intentar que los chavales las dominen en dos lenguas, si ni siquiera parecen ser capaces de hacerlo en español. Si todos los alumnos superasen con éxito la etapa primaria y secundaria, entonces sería buen momento de plantearse expandir sus horizontes con una nueva lengua. Pero como no es así, empecemos por crear un marco académico donde de verdad se aprenda algo y no solamente se calienten sillas.

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7 pensamientos en “Bilingüismo en las aulas, ¿sí o no?

  1. Me parece muy buen artículo, acabo de tener mi primer hijo hace poco, y estoy tratando de hablarle sólo en inglés. Ojalá el tenga recursos y conocimientos que yo no tuve. El inglés de los colegios es un tema que me preocupa, pero aun me queda para eso…

    Por suerte voy encontrando otros padres que han conseguido que sus hijos sean bilingües gracias a su esfuerzo y aprendo mucho de ellos, hasta he montado un blog y un podcast para seguir aprendiendo y compartiendo esta aventura 🙂 Te lo dejo por si te interesa echarle un vistazo http://www.crecereningles.com

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    • ¡Hola, Alex!

      ¡Qué maravilla de blog! Tenéis recursos muy interesantes y me encanta la idea del podcast. Al fin y al cabo, las lenguas si no se escuchan, no se aprenden.
      Me alegra que te haya gustado el artículo. Creo que es importante que los padres como tú sean conscientes del esfuerzo que implica introducir el bilingüismo en la educación de sus hijos, y que no crean promesas electorales de unos y de otros. Es genial saber que hay una comunidad entera de padres bilingües. Yo todavía no tengo hijos, pero algún día me tocará enseñarles el búlgaro de su madre, el español de su padre, el alemán de Austria, donde vivimos, y el inglés para comunicarse con el resto de mundo.

      ¡Gracias por tomarte el tiempo para leer el artículo y dejar tu comentario! Seguimos en contacto, si quieres, en las redes sociales.
      ¡Un saludo!
      Reni

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      • Muchas gracias por pasarte por el blog, en el podcast no voy hablar o enseñar inglés (no al menos de momento) para eso hay muchos y muy buenos. Pero si crear conciencia y conocer a otros padres o profesores que estén realmente interesados por el bilingüismo.

        4 idiomas para tus futuros hijos!!! Es genial, espero algún día me cuentes tu experiencia, señal de que aun estaría por aquí escribiendo jeje 🙂

        Un saludo!!

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  4. Acabo de encontrar el articulo por casualidad, pero qué casualidad más bonita. Creo que es la primera vez que alguien expresa tan bien las ideas que tengo en mi cabeza con respecto al bilingüismo. Estudio Filología Inglesa, totalmente en inglés, y la verdad es que nos advierten sobre el peligro del bilingüismo mal implantado, el que tenemos en este país, vaya. Pero jamás me lo explicaron de una manera tan clara, sencilla o ejemplificada. Así que gracias, de verdad. ¡Un saludo!

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  5. Muchas gracias por tu bonito comentario, Nerea 🙂 Me alegra un montón que la nueva generación de filólogos comiencen a tener en cuenta las ventajas y las inconvenientes de asuntos tan importantes como el bilingüismo y su aplicación real. ¿Dónde estudias (si puedo preguntar)?

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